La crisis sanitaria por la covid-19 ha cambiado la forma de socializar y las dinámicas de vida, ha colapsado los sistemas de salud y ha puesto contra las cuerdas la economía mundial. Pero esto es solo una cara de la moneda. La pandemia alteró todos y cada uno de los aspectos que conforman la salud mental de la mayoría de la población. Por eso, no sorprende que los especialistas estén viendo cada vez más casos de trastornos de salud mental.
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora hoy, los psiquiatras alertaron sobre el carácter prácticamente epidémico que vienen teniendo los trastornos de este tipo, tales como el estrés, la angustia, la ansiedad o la depresión, con distintos niveles de complejidad y severidad. El panorama no es alentador. Estos males seguirán en aumento y serán el gran desafío para los sistemas de salud.
Ante este escenario, Ricardo Corral, presidente de la Asociación Argentina de Psiquiatras (AAP) advirtió que no hay que reducir los trastornos mentales a meros padecimientos psíquicos. “No hay conducta más estigmatizante que ignorar la existencia de un trastorno que afecta la vida de un individuo y de su entorno, o minimizando su sufrimiento”, precisó.
Primer diagnóstico
Encierros, soledad, incertidumbre, angustias financieras, distanciamientos, miedo al contagio propio y de familiares. La lista de situaciones que nos afecta es muy larga. El primer estudio que se hizo para evaluar el impacto que tuvo el coronavirus en la salud mental arrojó recientemente resultados preocupantes: los casos de depresión y ansiedad aumentaron el 25% en el mundo a causa de la pandemia.
El trabajo que acaba de publicar la revista científica The Lancet evaluó los problemas depresivos clínicos y la ansiedad, divididos por edad, sexo y localización en 204 países y territorios. Dio como resultado que la depresión aumentó el 28% y la ansiedad el 26% en 2020, según las agencia de noticias AFP.
“Esto subraya la necesidad urgente de reforzar los sistemas sanitarios”, estimó el principal autor del estudio, Damien Santomauro, del Centro de Investigaciones de Salud Mental de Queensland, en Australia.
Las mujeres se vieron más afectadas que los hombres, y los más jóvenes, más que los ancianos. La coautora del estudio, Alize Ferrari, precisó que los cierres de escuelas y otras restricciones limitaron la capacidad de los jóvenes de aprender e interactuar con sus pares, lo que combinado con el mayor riesgo de desempleo tuvo impacto en la salud mental de este grupo etario.
En la Argentina, la ansiedad fue uno de los principales síntomas que se padecieron, de acuerdo a un estudio de la consultora Ipsos para The World Economic Forum, realizada entre febrero y marzo de este año. El 46% de los argentinos consideran que su salud mental empeoró en el último año.
Temores patológicos
En nuestra provincia, tanto los consultorios públicos como los privados están teniendo una mayor demanda de consultas relacionadas a la salud mental. El hospital del Carmen, por ejemplo, es uno de los centros estatales que está atendiendo más pacientes con trastornos de ansiedad, psicóticos, depresión y muchos que intentan atentar con su vida, informó el Ministerio de Salud. También muchas personas llegan a buscar ayuda porque han perdido un familiar y necesitan hacer un duelo, se resaltó.
La psiquiatra Myriam Figueroa tiene más consultas relacionadas a la ansiedad y depresión. La profesional percibe que, pese a las flexibilizaciones de las distintas actividades, como la pandemia aún no terminó, aparecen muchos casos de pacientes con miedo: temor a contagiarse o a contagiar a un familiar.
“De hecho, hay personas que no quieren volver a la presencialidad en sus trabajos o que no desean tener otra vez reuniones sociales. Todavía hay contagios y muertes por coronavirus y eso genera temor e incertidumbre, y puede llevar a algunos individuos a tener un malestar emocional, a tal punto que pueden aparecer síntomas físicos, que van desde la taquicardia y opresión en el pecho hasta dificultades respiratorias”, describe.
Según la profesional, el hecho de retomar la normalidad nos puede producir en algún punto estrés. Mientras eso solo represente un poco de sensación de inseguridad, no sería un problema. “Sí estamos viendo casos de personas que tienen inconvenientes para afrontar reuniones sociales o concurrir a lugares bastante concurridos por temor al contagio. Cuando ese miedo te paraliza y te obliga a quedarte encerrado en casa, hay que buscar ayuda de un profesional”, señala.
“Los miedos, si no los controlamos, si los dejamos crecer adentro nuestro, nos van a limitar cada vez más en la vida”, apunta. Como consejo para afrontar una situación temida, Figueroa propone ir de a poco volviendo a los lugares y rutinas que teníamos de forma que vayamos adaptando nuestro organismo y superemos el temor. Para esto, las técnicas de relajación pueden ser de gran ayuda.
La psicóloga clínica Melisa Mirabet coincide en que debemos retomar de a poco todo lo que extrañamos de manera de cuidar nuestra salud mental y emocional. “Mantener un pensamiento positivo y poder ver las cosas en perspectiva nos va a ayudar muchísimo. Recomiendo ir activando los vínculos, sin presiones, y eligiendo sabiamente los lugares y contextos en los que nos sentimos seguros”, sugirió.
En cualquier caso, si notamos que no estamos bien, lo mejor es pedir ayuda. Es hora de hablar más de la salud mental y quitarle el estigma que tienen ciertas enfermedades. “Muchos trastornos pueden evolucionar favorablemente con el adecuado abordaje y seguimiento en el tiempo. El paso más difícil a veces es pedir ayuda y acudir al profesional de la salud preparado para brindarla”, concluyen desde la Asociación Argentina de Psiquiatras.
Preocupación
aumentó el consumo de psicofármacos
El uso de psicofármacos creció en forma exponencial durante la pandemia, según un estudio que se realizó en el país y que mostró la fuerte tendencia de los argentinos a automedicarse. El Defensor del Pueblo bonaerense adjunto y responsable del Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos, Walter Martello, alertó por el aumento de casi dos millones de dosis en el consumo de dos medicamentos: el alprazolam, que es un ansiolítico para el abordaje de casos más leves; y el clonazepam, que se usa para el tratamiento de los trastornos de ansiedad, ataques de pánico y depresión. “Una de cada cuatro personas comenzó con su consumo por recomendación de un familiar cercano, o un amigo”, agregó.